En el cuadrilongo cuenta la simetría, no el brillo
El juez ve primero un lado, y lo ve en la parada. Por qué el arreglo en doma es una cuestión de simetría y cómo se prepara un caballo para eso.
Una prueba de doma no empieza con el primer movimiento, sino con la inmovilidad. Después de entrar, el caballo se queda unos segundos en la parada, y en esos segundos se lo mira como un retrato. Un retrato no perdona una crin torcida ni una trenza que se ha soltado.
Un juez nota una crin torcida mucho antes de notar la falta de brillo.
El número de trenzas es una decisión sobre el cuello
Se trenza en el lado derecho del cuello, por convención y porque la crin debe caer hacia ahí. El número lo decide el cuello, no la norma. Muchas trenzas pequeñas, once o trece, alargan un cuello corto. Pocas y más grandes dan sustancia a un cuello fino. Más importante que la cantidad es la separación regular: dos centímetros de diferencia se ven a veinte metros.
- Acortar la crin antes, diez o doce centímetros bastan para trenzar.
- Secciones del mismo ancho cuentan más que un número concreto.
- Trenzar el tupé como es debido o dejarlo libre del todo. A medias es la peor de las tres soluciones.
- Lavar la víspera y trenzar por la mañana. Una crin recién lavada resbala.
- Deshacer las trenzas después de la prueba. Una noche trenzada tira de la base de la crin.
Dibujos en la grupa, puestos con mesura
Los dibujos de grupa no son más que pelo tumbado en dos direcciones. Con una plantilla o un peine húmedo se colocan pequeñas superficies contra el pelo, y la luz se quiebra en el canto. Sobre un caballo oscuro con pelo de verano funcionan, sobre un tordo desaparecen, sobre pelo largo de invierno se convierten en rayas.
La regla es la misma que para todo lo demás en el cuadrilongo: los dos lados iguales o ninguno. Un dibujo en la grupa izquierda que a la derecha queda dos dedos más alto es peor que no llevar ninguno. Y va en la grupa, no en media costilla del caballo.
El canto donde se apoya la mantilla
Una mantilla blanca es un compromiso. Muestra cada cerco de sudor de la vez anterior y cada viruta que se ha pegado al ensillar. Antes de entrar se pasa una vez la mano plana por debajo del borde, para que el pelo no quede aplastado, y se sube la mantilla hacia la cámara de la silla. Sobre la cruz tiene que haber aire.
Los protectores se quitan antes de entrar
El caballo de doma lleva protectores en el calentamiento, no en la prueba. Es decir: caen minutos antes de entrar, y lo que aparece debajo lo ve el juez. Una caña con tres franjas de pelo aplastadas por el velcro ha perdido su aspecto en la preparación. Por eso las patas se terminan primero, los protectores van encima, y el dibujo de la grupa se deja para el final.
El brillo se ve en las fotos. La simetría se ve desde la distancia a la que se juzga.
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