La piel bajo la silla no miente
La piel bajo la silla habla del ajuste mucho antes de que lo haga el dorso. Cómo reconocer a tiempo los pelos blancos, las manchas secas y la presión de la cincha.
Hay dos segundos después de desmontar en los que el caballo lo cuenta todo sobre la silla. Se levanta, el dorso humea, y en la huella del sudor está escrito dónde hubo presión y dónde no. Luego alguien se lleva la mantilla y ya ha pasado.
La piel es el primer tejido que habla de una mala silla y el último al que se le cree.
Los pelos blancos son un recibo
Si en la zona de la silla aparece un mechón de pelos blancos, ahí hubo presión. Los folículos que se aprietan durante mucho tiempo devuelven el pelo sin color, y siguen haciéndolo. No es una señal de edad ni una manía de la capa. Esas zonas se sitúan casi siempre detrás de la cruz, o sueltas allí donde se apoya el borde de la cámara.
La huella del sudor es la pista más rápida. Húmeda por igual es buena señal. Una mancha seca en medio de un campo húmedo quiere decir que ahí hubo tanta presión que la piel dejó de sudar. Una vez, después de un día de viento, no es nada. La misma mancha en el mismo sitio durante dos semanas es una pregunta para quien ajusta sillas.
- Después de desmontar, pasar la mano plana por toda la zona de la silla. Se busca calor y reacción, no suciedad.
- Incluir el pliegue del codo. Ahí roza la cincha y ahí se ve peor.
- La caspa y el granillo bajo la cincha son roce más humedad, no mugre.
- Aflojar la cincha un agujero al final del paseo, no ya en el pasillo de las cuadras.
Lo que significan la caspa y el granillo bajo la cincha
Si después del trabajo se pasa el dedo por debajo de la cinchera, a veces queda un depósito fino y granuloso. Son escamas de piel, sebo y polvo, enrollados por el roce. Mientras la piel de debajo esté lisa, basta con enjuagar o cepillar y dejar secar. Si vuelve con costras, con una zona sin pelo o con un bulto, se deja de cuidar: eso es del veterinario.
Las rozaduras salen donde no se mira
La rozadura clásica no está bajo el centro de la cincha, sino donde la piel se mueve: en el pliegue de detrás del codo. Con cada salto de galope se comprime y se vuelve a estirar. Después de cinchar se adelantan una vez las dos manos y el pliegue queda liso. Y se cincha en dos o tres pasos, con unos metros al paso entre uno y otro.
El equipo limpio es media batalla
Una mantilla que ha estado tres semanas acumulando sal y pelos es papel de lija con aspecto de peluche. Limpiar la cincha, cambiar de mantilla de verdad y no solo darle la vuelta, y quitar el sudor del cuero antes de que se seque. Es la parte más aburrida del cuidado de la piel y la que mejor relación tiene entre esfuerzo y efecto.
No se puede cuidar bien un dorso si el equipo que se apoya encima no está limpio.
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